Espacio web dedicado a plasmar mis reflexiones, con la esperanza de sentirme comprendido y autocompletado al leerme
viernes, 31 de agosto de 2012
Ventanas
Desde hace años ansío que mi ser viva lo más cerca posible de mi piel. Nuestra piel es un muro lleno de ventanas, a través de las cuales el ser y la Vida intercambian miradas. La Vida arroja piedrecitas a estas ventanas cutáneas, sin más intención que la de llamar la atención, pues quiere ser atendida. Pero el ser es miedoso. Se oculta en el estómago, en el hígado, tras cualquier cortina orgánica que le ofrezca un buen tejido opaco. Su lugar favorito es el cerebro, su escondite perfecto. Allí se pone a juguetear con las ideas, las cuales discurren acerca de la Vida, de cómo podrían organizarse para producir una sensación de bienestar, y de qué significado hay en esas piedrecitas. Pasan las horas muertas en el cerebro, mientras que más allá de la piel van sucediéndose, unas tras otras, las horas vivas.
jueves, 28 de junio de 2012
Asimilar
La capacidad de asimilación es variable. Ante un hecho doloroso, dicha capacidad es siempre un continuo, un estar siempre latente pero con diferencias en la intensidad con que actúa. Ante un mismo hecho uno puede sentir que ya se ha superado el problema en sí, incluso sus consecuencias, como si de repente perdiera gran parte de su relevancia y ello no nos condicionara a sentir de tal o cual manera, como si uno ya pudiera volver a vivir con fluidez. Contrariamente, y dentro de la continua influencia que ejerce en nosotros, se puede experimentar cómo el problema y sus efectos vuelven a ganar fuerza: de nuevo nos provocan angustias de vértigo, otra vez nos confunden y, como suele ocurrir con muchos estados mentales, tampoco para ello hallamos una explicación que nos tranquilice y haga decrecer la sensación de estar siendo arrastrado al antojo de algo que no controlamos. Una vez más el subsuelo esconde secretos que si llegásemos a averiguar y concretar nos facilitarían el vivir mismo.
Nudo
La tensión de las fuerzas internas, si no va siendo liberada periódicamente (ya sea en forma de deseos o de acciones), tiende a anudarse con su respectiva consecuencia fisiológica. En tal situación de petrificación, de sensación de espíritu ya esculpido de una vez por siempre, los pensamientos se arremolinan con agresividad, y se es más susceptible de que uno de ellos quede incrustado obsesivamente en nuestra imaginación. Unos a otros van sucediéndose de una manera fatal, como si su contenido supusiera una especie de final, de muerte.
viernes, 25 de mayo de 2012
Vejez
A juzgar por el estado en que me hallo a esta edad,
en esta época sombría de mi vida, me atrevería a decir que si alguna vez
enfermase gravemente, no sería sino por el transvase hacia el cuerpo de la
negrura de mi mente. No padezco males propiamente físicos, pero sí
síntomas físicos provocados por ese derramamiento de aquello de putrefacto
que habita en mi alma. Me pienso a una edad ya avanzada y no puedo más que
imaginarme dentro de una tortura aun más fuerte que la presente, y, por
ende, con síntomas de muerte más poderosos.
Anestesia
Mi cerebro es una máquina pesada y desengrasada, y
mis pasiones, tesoros enterrados en tiempos pasados. Las personas, las
cosas, mis opiniones, unas y otras se me presentan vaga y lejanamente,
como si me fuese imposible abordar cualquier cuestión y, más aun, ver los
aspectos de las cosas que en mí despiertan la curiosidad. Pero la
actividad, el movimiento, tienen en mí el papel de un hechizo regenerador.
Si normalmente paso por la vida como un alma anestesiada que ni desea ni
conoce con soltura, la actividad hace que vayan entrando en mí las cosas y
que yo vaya consiguiendo penetrar en ellas. Y puesto en marcha tal
engranaje de la posibilidad de intercambiar opiniones y pareceres con el
mundo, se manifiestan en mí aquellos tesoros preciosos que tiempo atrás
fueron separados de mis entrañas. Tal es el bienestar que experimento
cuando visualizo el relieve de la realidad, que un sentimiento de temor y
de fatalidad acompaña, no sin razón, a ese otro de arrojo hacia la Vida y hacia las cosas.
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